Alumnos y discípulos: cuestiones idiomáticas

La inauguración del Centro de Atención y Servicio al Alumno (CASA UR) nos ha planteado una singular inquietud: ¿hay algún matiz peyorativo en la palabra “alumno”?

La educación habla en latín.

Alumno y discípulo son una misma cosa. Otro sinónimo, más restringido en su uso, es educando. Para referirse a quien compartía las bancas escolares, solía usarse condiscípulo, hoy compañero. Todas palabras latinas: el griego brilla por su ausencia, al menos de este lado de los pupitres.
Vamos, pues, alfabéticamente.
Escultura de Diógenes en Sinope (actual Sinop, Turquía. Fuente: Wikipedia).

Escultura de Diógenes en Sinope (actual Sinop, Turquía. Fuente: Wikipedia).

Alumno. Palabra un poco arrinconada en el uso moderno, gracias a una viciosa etimología popular. Quieren los latinistas empíricos que su composición sea “a” más “lumen“, lo cual viene a resultar en “alguien privado de luz”; de suerte que la escuela viene a iluminar a los estudiantes, a prenderles el bombillo. Si la cosa fuera así, incluso cabría tomarla en buen sentido: resultaría una bonita metáfora de la educación, donde el maestro va mostrando un camino, armado de su lamparita de Diógenes.
Afirman los lexicólogos, en cambio, que alumnus es palabra latina derivada del verbo alere, “criar”. Por ello, normalmente en la lengua romana es “hijo”, “pupilo”. Buscando en los diccionarios, Cicerón la emplea en el mismo sentido que nosotros: “Quid ait Aristoteles reliquique Platonis alumni? se omnia, quae secundum naturam sint, bona appellare, quae autem contra, mala [De finibus bonorum et malorum: ¿Qué dicen Aristóteles y los demás alumnos de Platón? Que a todo lo conforme a la naturaleza lo llaman bueno; a lo contrario, malo]”.
Ahora bien, en español se usa desde el siglo XVI (Corominas; lo mismo en inglés). Aquí una cita:

El dómine ayo se lo prometió así, y cumpliólo. El ayo, a tercer día, comenzó a leer la cartilla a su alumno, y díjole:

– Mocito, ¿él piensa que yo soy alguno de los siete de Grecia? Engáñase [CORDE – RAE, en línea].

Revisando el Diccionario, hallamos la frase “alumno de las musas”, manera discursiva (de discurso, si me permiten) de decir “poeta”. Allí parece prevalecer el primitivo sentido latino del vocablo.

Joven con papiro, en un fresco de Herculano (s. I d. C; fuente: Wikipedia).

Discípulo. Sin etimologías espontáneas, que sepamos. Entran en su composición las raíces para “aprender” (disc-ere) y “niño” (pu*-er); es decir, un aprendiz. Pueda ser que este descubrimiento etimológico no altere el uso moderno…
En fin, tenemos antiguos testimonios de su uso:

Fincóse el maestro do se solié fincar,

óvose el discípulo al monte a tornar;

nunqua más non leemos nin podemos trovar,

qe se juntassen ambos vivos en un logar.

Nada menos que Gonzalo de Berceo, hacia 1230. Lo mismo un anónimo: “Dixo Filipo el discípulo de Pitagoras: Malaventurado es el que faze tuerto al que non ha defendedor”.
Educando. La más reciente de todas: “que ha de ser educado”, según el sentido latino que figura en el Diccionario. Se estrena en 1808:

Siendo su objeto la salud, la robustez, la agilidad del educando, es claro que requiere un amor activo, una asistencia asidua, una vigilancia, un cuidado individual y continuo, que no se pueden esperar fuera de la casa paterna.

Nótese el sentido, en este pasaje:

Cuando en la opinión general hay errores graves, han de ofrecerse como obstáculos á la educación penitenciaria, que sólo aísla al educando por un tiempo corto, relativamente al de su vida, y que, procurando dirigirle, en razón y en justicia, le prepara tal vez desacuerdos con los que no obran en justicia ni en razón.

La nueva palabra comienza a popularizarse a fines del siglo XIX: la usa Menéndez Pelayo, lo mismo Ortega.
Estudiante. Con sus derivados, figura desde el siglo XV.

(…) e mando a qual quier delos rregidores que sobre ello fuere requerido que firme conel dicho maestre escuela o conel dicho su lugar teniente el tal aluala jurando el estudiante o otra qual quier persona dela dicha uniuersidat (…)

Lección parisina (s. XIV; fuente: Wikipedia).

Lección parisina (s. XIV; fuente: Wikipedia).

Entonces, ¿alumno o discípulo…?

*Raíz con que se relacionan el latín pullus y el castellano “pollo”.

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