El cuento de La Bordadita

Los símbolos.

Dentro de los mitos del Rosario, ocupa lugar privilegiado el de La Bordadita. Símbolo del Colegio, como prefiere llamarlo monseñor Pinilla, quien fuera hasta hace poco capellán del Claustro. Aprovechemos para citar su definición del concepto:
El símbolo condensa la identidad de una institución, y es estímulo de identidad y cohesión. Los hay de muchas clases. Lo propio, sin embargo, de un símbolo es esa capacidad que tiene de sugerir la totalidad, de insinuarla y a la vez expresarla con más riqueza, profundidad y poesía que el simple lenguaje: como la bandera simboliza a la patria.

La leyenda.

herran-bordadita

Margarita de Austria vivió entre 1584 y 1611, nótese bien.

Entre los diez símbolos rosaristas que lista monseñor, esto pone sobre la patrona del Colegio. En el s. XVI, tiempo de la Contrarreforma, la devoción mariana se vuelve distintivo de los católicos frente a los protestantes. No debe extrañar, entonces, que un arzobispo dominicano le dedique su colegio a Nuestra Señora del Rosario, incentivando allí una ferviente devoción. A renglón seguido, monseñor se hace eco de la leyenda, refiriendo que «la imagen de la Virgen María que preside la capilla fue bordada por la reina Margarita de Austria y esto ha dado origen al nombre de ‘La Bordadita'». Para darle base a su aserto, cita una fuente decimonónica: Pedro A. Herrán*, en el Papel Periódico Ilustrado (n.71 año III 20-7-1884), apunta que se veneraba a la Patrona «en la imagen que para el mismo [Colegio] labraron las reales manos de D.a Margarita de Austria». Antes de seguir, vale la pena añadir que el cuadro se adorna con la Cruz de Boyacá, concedida por el tercer centenario del Colegio, en 1953.
El cuento del bordado y donación reales se debe a la mente del rector Juan Nepomuceno Núñez Conto (o a su época, como se verá), a propósito de una biografía del Fundador (Papel Periódico Ilustrado n.15 año I 12-5-1882).

 

nunez-bordadita

Los planes de fundar colegio y su consiguiente aprobación son muy posteriores a la muerte de la reina, en 1611.

La verdad «de autos».

María Clara Guillén, en su monumental Rectores y rectorías etc. (p. 75), trae la constancia de que fray Juan del Rosario (rector 1660-5) donó al Colegio «un lienzo pintado y bordado de la hechura de Nuestra Señora del Rosario, con bordadura de oro y seda con algunas piedras». Fray Juan del Rosario (dominico que sufrió la secularización del Colegio, entregándolo al bachiller Juan Peláez Sotelo, clérigo presbítero, que asume como vicerrector), entrega, a 17 de marzo de 1665:
«Un cuadro grande de Nuestra Señora del Rosario en un árbol con muchos santos de la religión de predicadores, que está en el altar mayor, y en él un retrato del señor arzobispo, su fundador». Más abajo: «Un lienzo pintado y bordado de la hechura de Nuestra Señora del Rosario, con bordadura de oro y seda con algunas piedras, que dijo el dicho padre presentado que, aunque no es de la fundación del dicho Colegio, lo dio a él (…) el cual dicho cuadro de Nuestra Señora, está en un altar separado con un recerco de madera coloreado de carmesí y plata y con dosel y cielo de damasco carmesí deslustrado el recerco, y el cielo de tafetán blanco el campo, y carmesí la caída, y el dicho cuadro tiene velo de lana carmesí y otro de velillo»**.
Firma de Juan del Rosario, presentado rector.

Firma de Juan del Rosario, presentado rector.

Siguiendo con Guillén, cita documentos posteriores donde se menciona una Virgen bordada, como este Inventario del rector Antonio Paniagua (1783): «Yten otro altar con su tabernaculo dorado en donde esta colocado un retablo bordado de Nuestra Señora del Rosario con su vidriera quebrada», etc.
Yten otro altar con su tabernaculo dorado en donde esta colocado un retablo bordado de Nuestra Señora del Rosario con su vidriera quebrada

Ítem es «cada uno de los artículos o capítulos de que consta una escritura u otro instrumento». Item es adverbio latino que significa «asimismo, además».

Errores históricos.

Ya vimos que Herrán y Núñez incurrieron en ciertas inexactitudes históricas, escribiendo en el siglo XIX. Menos excusable resulta que un contemporáneo de fray Cristóbal y hermano de religión,  fray Gonzalo de Arriaga,  cometa el mismo anacronismo (Margarita murió antes de ser nombrado predicador fray Cristóbal). Como lo pone fray Alberto Ariza, puede ser el autor del aserto-desacierto que vino a resultar en el cuento de La Bordadita.

aserto-desacierto

 

Gracias a Ariza, comprobamos que el primer testimonio de la leyenda apareció en El Catolicismo, acaso redactado por J. M. Groot:

bordadita-catolicismo

*Todas las fuentes le dan el título de general, pero es un homónimo, familiar del primero.

**Transcripción de Hernández de Alba. Documentos para la historia de la educación en Colombia. Tomo II: pp. 189-90.

Bibliografía.

Guillén de Iriarte, María Clara. (2003): Rectores y rectorías del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario 1653-2003. Bogotá: Academia Colombiana de Historia.
Ariza, Alberto. (1974). Fray Cristóbal de Torres, O. P. Bogotá: Kelly.

 

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