Safo en Colombia. Versión de Caro

Continuando con la serie de traductores colombianos, presentamos hoy un intérprete desconocido de la musa lesbia.
Safo de Éreso, busto romano copiado de un original griego.

Safo de Éreso, busto romano copiado de un original griego. Wikipedia.

Caro, griego.

Debemos imaginarnos al joven Miguel Antonio en la biblioteca de su casa, consultando una antología griega, traducida por Castillo y Ayensa[1], en Madrid y 1832. El volumen principia con la noticia biográfica de Tirteo, Safo y Anacreonte. Refiriéndose a la poetisa, pone en razonable duda la leyenda de la relación amorosa con Faón, así como el cuento del salto leucadio. Comentando la oda a Venus, asienta que pudo tratarse de una composición motivada por los desdenes del presunto amante; asimismo, que una Heroida de Ovidio sería traducción libre de una elegía de la musa lesbia.
Entrados en la crítica literaria, debió de llamar la atención del joven Caro el juicio que Castillo forma de la autora, cuyas dos primeras odas “son el mejor modelo de belleza poética que existe de la Antigüedad en el género amatorio. Nadie ha sentido más tiernamente que Safo: nadie puede presentar una composición más acabada ni más bella que su oda a Venus”.
Detalle de la dedicatoria de Castillo y Ayensa: a la reina María Cristina, "versada en el dulce y sabio idioma del original".

Detalle de la dedicatoria de Castillo y Ayensa: a la reina María Cristina, “versada en el dulce y sabio idioma del original”.

El señor Caro goza de merecida fama como traductor de Virgilio y como poeta original en latín. De su conocimiento del griego, en cambio, mucho se ha especulado, sobre todo por ciertas citas de su Gramática latina, en que aduce ejemplos de dicho idioma. Hoy presentamos una obrita suya que no dejará lugar a dudas: la traducción del Himno a Venus, aparecida en El Mosaico, en 1864, bajo el monograma M. A. C.

Caro, traductor.

Caro había emprendido, en 1861, la traducción del segundo libro de Eneida. Terminada la obra a la vuelta de pocos meses, no la retomaría antes del 69. En ese lapso, aparecieron versiones de las Bucólicas y, según Rivas S., debió de trasladar los dos últimos libros de Eneida. En efecto, la Égloga IV vio la luz un año después del himno sáfico, en enero de 1865. El año siguiente sale un volumen de sus poesías, donde aparece un Canto guerrero, por entonces atribuido a Tirteo.
Resumiendo, pues, tenemos a Caro trabajando sus versiones virgilianas y preparando los materiales de la Gramática, junto con Cuervo. En medio de dichas obras, las dos versiones griegas mencionadas pueden considerarse como un mero pasatiempo.

El himno.

Ahora bien, hay que resolver los problemas que plantea dicha versión. Primero la fuente original, tanto como el averiguar si es directa del griego o si indirecta, por vía de alguna lengua moderna. En segunda instancia, el lugar que ocupa dicha traslación en la obra general del señor Caro.
  1. En el Fondo Caro de la Biblioteca Nacional existe el libro Anacreonte, Safo y Tirteo, traducidos del griego en prosa y verso por Don José del Castillo y Ayensa, de la Real Academia Española. Madrid, en la Imprenta Real, 1832. La edición que Castillo y Ayensa sigue, para el texto griego que acompaña, es la de Brunck, aparecida en Estrasburgo, 1786. Cabe anotar que para la época circulaban además las ediciones de Wolf, Hamburgo, 1733; y Born, Leipzig, 1789[2].
Presentamos a continuación el texto de Caro, acompañado de la versión de Castillo (1795 – 1861), para que el lector pueda formar juicio de los méritos de uno y otro:
Himno a Venus[3]

(Traduccion de Safo)

 

Tú a quien altares por do quier levantan,

Diosa en ardides, en amor potente,

Ven i mi frente serenando, aleja

dura zozobra.

Antes dejabas a mi voz el áurea

rejion que alegre con el Padre habitas

tus palomitas por los aires puros

aletëando.

Ellas tu carro con afan traian,

tú con sonrisas celestiales luego

cuál de mi ruego requerias fuese

triste la causa;

cuáles remedios a mi mal pidiese;

cuál leve lazo, persuasivo acento-

“Quién tu contento, preguntabas tierna,

Safo, te roba?”

“Te huye? Mañana seguirá tus huellas:

Dones rechaza? Los dará mas gratos,

i tus mandatos seguirá obediente

i enamorado”.

Ven como entónces, compasiva diosa,

ven presurosa, i mi dolor consuela:

Dá cuanto anhela con afan el alma,

diosa i amiga!

Oda I. Á Vénus. (Castillo y Ayensa)

 

 

Hija de Jove, sempiterna Cipria,

varia y artera, veneranda Diosa,

oye mi ruego; con letales ansias

no me atormentes.

Antes desciende como en otro tiempo

ya descendiste, la mansion del Padre

por mí dejando, mis amantes votos

plácida oyendo.

Tú al aureo carro presurosa uncias

tus aves bellas, y á traerte luego,

de sus alitas con batir frecuente,

prestas tiraban.

Ellas del cielo por el éter vago

raudas llegaban á la tierra oscura;

y tú, bañando tu inmortal semblante

dulce sonrisa

«¿Cual es tu pena? ¿tu mayor deseo

cual? preguntabas: ¿para qué me invocas?

¿a quien tus redes, oh mi Safo, buscan?

¿quien te desprecia?

¿Húyete alguno? Seguiráte presto.

¿Dones desdeña? Te dará sus dones.

¿Besos no quiere? Cuando tú le esquives

ha de besarte.»

Ven, y me libra del afan penoso;

ven, cuanto el alma conseguir anhela

tú se lo alcanza, y á mi lado siempre,

siempre combate.

 

El texto de Brunck, 1786.

El texto de Brunck, 1786.

Notas sobre la traducción.

La estrofa elegida por los traductores de Safo es la sáfica; compuesta de tres versos endecasílabos llamados, precisamente, sáficos, combinados con un pentasílabo adónico. Para el sáfico, son forzosos los acentos en las sílabas 4.ª y 8.ª, si bien puede presentar otros acentos secundarios. Para el adónico, es obligado en la 1.ª.
Diosa en ardides, en amor potente; Antes desciende como en otro tiempo; dura zozobra; dulce sonrisa.
Estrofa 1.ª verso 1.º: “a quien altares por do quier levantan”, que Castillo da “veneranda”, es paralela a la de los hermanos Canga Argüelles (1797) “cuyo santo numen / en varios pueblos tiene incienso y aras”; y a la de Menéndez Pelayo (1875) “Oh tú en cien tronos, Afrodita reina”[4].
Estrofa 1.ª verso 2.º: “en amor potente”, no está en el original griego. Al contrario, Caro deja de traducir el athanáte de Safo.
Estrofa segunda. Más cerca del original la versión de Castillo. Estrofa tercera. Caro omite la alusión a la “tierra negra”; en Castillo, “tierra oscura”.
Estrofa 4.ª verso 2.º: Aquí aparece un pasaje difícil del original (vv. 18-9). Las soluciones son paralelas: “cuál leve lazo, persuasivo acento”, en Caro; “a quien tus redes, oh mi Safo, buscan”, en Castillo; “a quién pretendes enredar en suave / lazo de amores”, en Menéndez. Esta última es la más cercana: en el original, a quién quiero atrapar en la red de amor, o bien que el amor atrape en su red.
Estrofa 5ª vv. 3º y 4º: He aquí el punto espinoso por las implicaciones que tiene para la comprensión del poema. La edición que siguió Castillo, y que poseía Caro, pone la lectura vigente,  ethéllois. Así las cosas, no había en toda la oda indicación del sexo de la persona a quien se refería. Los traductores solían suplir la falta en algún otro verso, acudiendo sistemáticamente al masculino. Así, en Caro será “obediente i enamorado”; en Castillo, “cuando tú le esquives”; en Menéndez, “y más propicio ofreceráte dones”. La lectura actual, ethéloisa, que aclara la ambigüedad, se debe a Teodoro Bergk, en Poetae Lyrici Graeci, Leipzig, 1843[5].
Escribí ethéloisa, pues se trata del amor de una muchacha, es la escueta explicación de Bergk, en su aparato crítico.

“Escribí ethéloisa, pues se trata del amor de una muchacha“, es la escueta explicación de Bergk, en su aparato crítico.

Estas notas a la traducción exhiben la independencia del bogotano con su modelo español, como una prueba de que tenía competencia para tomar decisiones a partir del original griego. Su versión no es tan fiel como la de Castillo, pero nótese que tiene una estrofa menos.
Para Menéndez Pelayo, en 1875, la mejor interpretación de Safo era la de Castillo; si bien ya tenía su propia versión, que había de publicar en 1911.

El Himno en la obra del señor Caro.

En  el catálogo de la Biblioteca Nacional no aparece el Himno entre las obras del traductor de Virgilio. Ello puede explicarse por estar firmado con el monograma M. A. C. Sin embargo, el poema A un toche, publicado en el mismo Mosaico en 1865 y que está firmado con el mismo monograma, sí consta en el catálogo como obra del señor Caro.
Hay algo llamativo en esta obrita de juventud, pues en la primera recopilación poética del autor (Poesías, 1866) no está registrada, pero sí una traducción de  Tirteo. Es más, siendo muy probable que el señor Caro conociera la traducción de Menéndez Pelayo, arriba citada, no parece haber vuelto a revisar su Himno. El misterio se extiende más allá de la vida del autor. En la edición oficial que dirigieron su hijo Víctor E. Caro y Antonio Gómez Restrepo, no consta. También escapó al conocimiento de otro gran conocedor de su obra, el señor Rivas Sacconi[6].
*Redactando estas notas, conocimos el interesante artículo del Dr. Esteban Torre Serrano, Los fragmentos 1 y 31 de Safo y su traducción por José Musso Valiente. De él tomamos las indicaciones métricas y prometemos compartir las traducciones de Musso, realmente interesantes. Veamos una versión que allí se inserta, en prosa, por el helenista Rodríguez Adrados:

Adrados

 

Versión inglesa por Campbell, para Loeb Classical Library.

Versión inglesa por Campbell, para Loeb Classical Library.

[1] El tomo está catalogado en la Biblioteca Nacional, con el número F. Caro 686.

[2] Fernández Merino, citado por Marta González, Versiones decimonónicas en castellano de la Oda a Afrodita (frg. 1 Voigt) y de la Oda a una mujer amada (frg. 31 Voigt) de Safo. Cuadernos de Filología Clásica: Estudios griegos e indoeuropeos, vol. 13, 2003, p. 284.

[3] El Mosaico, año III, n. 1; Bogotá, 13 de enero de 1864; página 8.

[4] González, pp. 282-3, 296. El adjetivo poikilóthronos ha dado dificultades a los traductores, ya que thrónos vale trono y veste. Apunta Castillo, en sus notas a Safo: “La propiedad del epíteto poikilóthronos es muy dudosa en este lugar. Diciéndole a Vénus que tiene muchas aras, ¿qué cosa particular se le atribuye que no convenga a los demas dioses? El epíteto que en poesía no sirve para expresar una cualidad distintiva del sugeto está muy cerca de ser un ripio, y Safo no fabricaba con ripios”. Castillo, en fin, opta por traducir ‘varia’ siguiendo la lectura poikilóphronos que dan los códices. Caro hace lo contrario.

[5] González, p. 277, nota. El artículo muestra en detalle la significación de la persona de Safo en su obra.

[6] Miguel Antonio Caro, humanista. En Thesaurus, III, 1947, p. 49. Allí se corrige la atribución que hizo a Tirteo, como todos los filólogos de la época, el señor Caro del Canto guerrero, que en verdad corresponde a Calino de Éfeso. Dice el señor Rivas que puede tratarse de versión indirecta, mas nos parece que los epígrafes ‘traducción de Tirteo’ y, en este caso, ‘traducción de Safo’, dan para pensar en versiones directas. En general, el señor Caro era escrupuloso en denunciar sus fuentes.

Sappho_Staatliche_Antikensammlungen_2416_n2

Alkaios und Sappho. Seite A von einer attischen rotfigurigen Kalathos, um 470 v. Chr. Aus Akragas (Sizilien). Wikipedia.

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