Cuestión de status. Monografías idiomáticas

A propósito de una consulta sobre la frase latina status quo, aprovechamos la ocasión para un ligero comentario filológico.
Primero, veamos qué recomienda la Academia:
statu quo. Loc. lat. (pron. [estátu-kuó], no [estátu-kúo]) que significa literalmente ‘en el estado en que’. Se emplea como locución nominal masculina con el sentido de ‘estado de un asunto o cuestión en un momento determinado’: «¿Cómo es posible que usted haya osado romper el statu quo tan difícilmente establecido entre las comunidades y los propietarios?» (Scorza Tumba [Perú 1988]). Es invariable en plural (plural1k): los statu quo. No es correcta la forma status quo.
Ahora ofrecemos nuestro comentario.
Comenzando por el principio, notamos cierta incoherencia entre la grafía y la pronunciación: a statu corresponde *estátu. Con más clara razón, y de acuerdo con la índole del idioma, debiera la Academia recomendar la grafía *estatu, y todos satisfechos. A favor, basta aducir el caso de estéreo.
Ahora bien, lo de la invariabilidad en plural también choca con la naturaleza del idioma, y a cada paso se ve que los hablantes tienden a formar plurales analógicos. Es decir, no extrañaría oír “los *status quos”. En fin, la Academia censura un uso, sin que nos haya convencido de que el suyo propio es más recomendable, por cualquier criterio.

Status en el mundo.

Mirando qué sucede en los idiomas más conocidos, sí parece haber una distinción genética: en el mundo anglogermánico se usa status quo, mientras que en los países latinos se prefiere statu quo.

Status en latín.

Es cosa averiguada que la frase íntegra era in statu quo ante bellum. Para quienes hayan aprobado sus cursos básicos de latín, es claro que statu es un ablativo regido por la preposición in. Ahora bien, dicha frase se ha abreviado por delante y por detrás, así que no tiene sentido conservar statu en el ablativo original, prescindiendo de la preposición que lo rige y le da sentido. En fin, somos partidarios de emplear la forma status quo. Mejor aún: dejarles el tecnicismo a los abogados y los demás seguir dándonos estatus. Mejor: usar su forma evolucionada, estado.

Status en textos españoles.

El primer testimonio es de 1790: la basa del statu quo.
En 1791 tenemos: modificación del status quo, sobre el status quo.
En 1796 leemos: quedarán in statu quo.
Cambiando de siglo, en 1831 tenemos: usurpación in statu quo, conservación del statu quo.
En 1835, leemos en un texto americano: Montevideo in statu quo ante bellum.
En 1836, el Diccionario de Borrás trae las fórmulas in statu quo, in statu quo ante bellum; pero más adelante también status quo y status quo ante bellum. De la última dice que la usan los diplomáticos en los preliminares de la paz.
En 1839 leemos: hemos quedado in statu quo.
Ya en 1935 nos encontramos con la denuncia de que Bolivia violó el statu-quo (sin itálicas y con guion).
En un manual de 1987 explican estrategias de statu quo.
En el 91 llama la atención el título el «Status quo» de la hombría.
Como se ve por todos los testimonios, desde el principio hay vacilación en el uso: hallamos tanto statu (ablativo), como status (nominativo), con preposición o sin ella. La forma statu-quo solo la hemos visto una vez.

*Todos los testimonios aducidos se encuentran buscando con Google.

Ahora bien, parece que del statu quo se derivan dos palabras de uso en español: status y estatus. La primera se documenta en una traducción del inglés (1939); luego, a mediados de siglo, aparece en textos sobre derecho o política, con el sentido actual. La segunda forma, con vocal protética, es posterior (1972), según los datos de CORDE-RAE.

 

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